Al llegar los últimos años del Instituto,
nuestros alumnos se encuentran presionados y quizás sobrepasados, no solo por
todo lo que han de aprender y superar en esos últimos años de Instituto, si no
sobre todo por lo que han de decidir. Se enfrentan a un momento de
incertidumbre y desconocimiento sobre una de las decisiones más importantes de
su vida, su futuro, qué quieren estudiar cuando acaben el Instituto, a qué se
van a dedicar de modo profesional, en qué podrán trabajar. Decisión que
afectará al resto de su vida y que ya no son un juego y requiere de madurez.
Hemos de hacer entender que este momento es crucial, pero que gozan de plena
libertad para elegir.
Para facilitar esta elección, los docentes
y el equipo de orientación planifican sesiones para ayudarles en su
autoconocimiento a través de dinámicas, que les mantengan activos a la hora de
escoger su carrera. Esta decisión es un proceso complejo en el que han de
descubrir sus debilidades y fortalezas, sus aptitudes y actitudes que les
ayuden a descubrir unos u otros estudios o perfiles profesionales a los que se
quieren dirigir.
Aunque son los últimos años de la Educación
Secundaria los que están más enfocados en estos temas. Este debería ser una cuestión
continua, basada en el autoaprendizaje de uno mismo. Debería de plantearse como
un reto hacia el autoconocimiento, ya que si les planteamos otro modo de
aprender, nuevos desafíos a los que enfrentarse y descubrir si les gusta o no,
para poder indagar más sobre ello, puede hacer que se sientan más seguros de sí
mismos y se conozcan mejor.
